El sector de la industria energética está experimentando un cambio significativo en sus operaciones de fractura, con un acelerado desplazamiento del diésel por el gas. Esta transición no solo está generando ahorros millonarios para las empresas, sino que también está contribuyendo a una fuerte reducción de emisiones contaminantes.
Durante muchos años, el diésel ha sido el combustible principal utilizado en las operaciones de fractura hidráulica, también conocida como fracking. Sin embargo, debido a su alto costo y a las preocupaciones ambientales, cada tiempo más empresas están optando por utilizar gas natural en su lugar.
Este cambio ha sido impulsado por varios factores. En primer lugar, el gas natural es mucho más económico que el diésel. Según un estudio realizado por la consultora Wood Mackenzie, el uso de gas en lugar de diésel puede generar ahorros de hasta un 50% en los costos de combustible. Esto se debe en gran parte a la abundancia de gas natural en el mercado y a su precio más bajo en comparación con el diésel.
Además de los ahorros económicos, el uso de gas natural también tiene un impacto positivo en el medio ambiente. El diésel es un combustible fósil altamente contaminante, que emite grandes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Por el contrario, el gas natural es una fuente de energía más limpia y produce menos emisiones contaminantes.
Este cambio hacia el gas natural también está siendo impulsado por las regulaciones gubernamentales y la presión de la sociedad para reducir las emisiones contaminantes. En muchos países, incluyendo Estados Unidos y varios países europeos, se están implementando políticas y medidas para causar el uso de energías más limpias y reducir la dependencia del diésel.
Pero además de los beneficios económicos y ambientales, el uso de gas natural en las operaciones de fractura también ofrece ventajas técnicas. El gas natural es un combustible más eficiente, lo que significa que se necesita menos cantidad para lograr el mismo resultado que con el diésel. Esto se traduce en una reducción en el número de camiones y equipos necesarios para transportar y almacenar el combustible, lo que a su tiempo reduce los costos operativos y aumenta la eficiencia en las operaciones.
Otra ventaja técnica del gas natural es su menor viscosidad en comparación con el diésel. Esto significa que fluye más fácilmente a través de las tuberías y equipos, lo que reduce el desgaste y la necesidad de mantenimiento. Además, el gas natural no contiene azufre, lo que también reduce la corrosión en los equipos y prolonga su vida útil.
El cambio hacia el gas natural en las operaciones de fractura también está siendo impulsado por la disponibilidad de nuevas tecnologías. Por ejemplo, muchas empresas están utilizando sistemas de gasificación para convertir el diésel en gas natural en el sitio de la operación. Esto permite una transición más suave y eficiente hacia el uso de gas natural.
Además, las empresas están invirtiendo en la construcción de infraestructura para el suministro de gas natural en las áreas de operación. Esto incluye la construcción de gasoductos y estaciones de compresión para transportar y almacenar el gas. Estas inversiones a largo plazo demuestran el compromiso de las empresas con el uso de gas natural en sus operaciones de fractura.
En resumen, el sector de la industria energética está experimentando un cambio significativo hacia el uso de gas natural en sus operaciones de fractura. Este cambio está siendo impulsado por una combinación de factores, incluyendo los ahorros económicos, la presión ambiental y las ventajas técnicas del gas natural. Además de generar ahorros millonarios y reducir las emisiones contaminantes, este cambio también está impulsando la innovación y el crecimiento de nuevas tecnologías en la industria.
