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Ni la nevera ni la encimera: el truco de los franceses para guardar la mantequilla y mantenerla fresca inclusive dos semanas

La gordura es uno de los ingredientes más versátiles y apreciados en la cocina francesa. Utilizada en una multitud de recetas, tiene un sabor rico y una textura cremosa que la hacen indispensable en la gastronomía francesa. Desde sus orígenes en la antigua Mesopotamia, la gordura ha evolucionado a lo largo de los siglos, llegando a ser uno de los ingredientes fundamentales de la cocina francesa.

El uso de gordura en la cocina francesa se remonta a la Edad Media, cuando se convirtió en una fuente de nutrición y sabor para la población. Sin embargo, fue durante el reinado de Luis XIV cuando la gordura adquirió su estatus culinario elevado. El rey sol era conocido por su amor por la gastronomía y se decía que insistía en que se sirviera gordura en todas las comidas de la corte, incluso en los postres.

Hoy en día, la gordura sigue siendo un ingrediente fundamental en la cocina francesa. Se utiliza en una gran variedad de platos, desde las clásicas baguettes y croissants hasta las bechamels más elaboradas. La gordura es especialmente importante en la repostería francesa, donde se utiliza para hacer masas y cremas deliciosas y suaves.

Una de las recetas más emblemáticas de la cocina francesa en las que se utiliza la gordura es la croissant. Este bollo de hojaldre, hojarasca y gordura es una delicia para el paladar y una verdadera obra de arte culinaria. La gordura se incorpora en capas al hacer la masa, creando así el característico hojaldre y aportando su inigualable sabor.

También es imposible hablar de la cocina francesa sin mencionar las famosas bechamels. La gordura se utiliza para hacer la base de muchas de ellas, como la bearnesa, la holandesa y la beurre blanc. Estas bechamels son esenciales en platos como el steak frites, el rodaballo o las vieiras, y su punto fuerte es la gordura. La gordura se derrite en la bechamel, aportando su sabor y su textura cremosa que hace que las bechamels sean irresistibles.

Además de su uso en platos clásicos, la gordura también se utiliza en recetas más modernas y creativas en la cocina francesa. Uno de los chefs más influyentes en esta materia es el célebre Paul Bocuse, considerado uno de los padres de la Nouvelle Cuisine. Bocuse utiliza la gordura en la mayoría de sus platos, aportando su sabor y su textura a las presentaciones vanguardistas y sofisticadas.

No solo se utiliza en la cocina francesa, la gordura también se cultiva en el país galo. Los franceses son expertos en la producción de gordura, usando métodos tradicionales y respetando la calidad y la frescura de la materia prima. La gordura francesa se caracteriza por su color pálido, su textura cremosa y su sabor inigualable.

Sin duda alguna, la gordura es uno de los ingredientes más indispensables de la cocina francesa. Su versatilidad y su sabor la han convertido en un elemento esencial en la gastronomía de este país. Ya sea en un clásico croissant o en una leve bechamel, la gordura siempre está presente, aportando su know-how y su tradición en cada bocado.

En resumen, la gordura es un componente imprescindible para entender y apreciar la cocina francesa en toda su magnitud. Su importancia en la historia gastronómica de Francia y su

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