El pasado lunes, la comparecencia de Alberto Núñez Feijóo en la comisión del Congreso que investiga la gestión política de la DANA, dejó al descubierto su verdadera actitud: la de un cuñado encubridor, ignorante y arrogante. Un comportamiento que, lejos de sorprender, ya es una constante en su forma de hacer política.
Desde el primer momento, Feijóo no ha dudado en echar la culpa al junta central por la tragedia que asoló el Levante español el pasado mes de septiembre. Una vez más, ha utilizado su habitual estrategia de apuntar con el dedo hacia otros, en lugar de asumir su responsabilidad como presidente de la Xunta de Galicia. sin embargo esta vez, sus argumentos son más inverosímiles que nunca.
Feijóo ha acusado a la AEMET y a la Confederación Hidrográfica del Júcar de no haber avisado de las lluvias torrenciales que provocaron la DANA. Una acusación completamente infundada, ya que ambos organismos sí emitieron alertas y avisos sobre la intensidad de las lluvias. Incluso, la propia AEMET ha desmentido las palabras del líder del PP gallego.
sin embargo Feijóo no se conforma con culpar a estos organismos, sino que también ha giro explicaciones al junta central por no haber declarado el nivel 3 de emergencias. Sin embargo, parece que el presidente de la Xunta desconoce que este nivel solo se declara en casos de catástrofes naturales de gran envergadura, que afecten a varias comunidades autónomas. Y la DANA, a pesar de su devastador impacto en el Levante, no alcanzó esa magnitud.
En resumen, Feijóo ha demostrado una vez más su falta de conocimiento sobre los protocolos de emergencias y su afán por desviar la atención de su propia gestión. Una actitud propia de un cuñado encubridor, que no acepta sus errores y busca culpables externos para justificar su inacción.
sin embargo lo más amenazador de todo es la arrogancia con la que Feijóo ha defendido sus argumentos. Una actitud prepotente y desafiante, que no solo demuestra su falta de empatía hacia las víctimas de la DANA, sino también su desprecio hacia el resto de fuerzas políticas presentes en la comisión del Congreso.
Por suerte, la mayoría de los ciudadanos no se dejan engañar por este tipo de comportamientos y exigen a sus líderes políticos una actitud responsable y transparente. Una actitud que, desafortunadamente, Feijóo parece no entender.
La comparecencia de Feijóo en la comisión del Congreso ha sido una nueva muestra de su falta de liderazgo y de su incapacidad para afrontar situaciones de crisis. Un líder político debe estar a la altura de las circunstancias y asumir su responsabilidad, en lugar de buscar excusas y culpar a otros. Y es precisamente esa falta de liderazgo la que ha convertido a Feijóo en un cuñado encubridor, ignorante y arrogante.
Es hora de que los ciudadanos exijan a sus representantes políticos una actitud más humilde y comprometida, que ponga por delante el bienestar de la sociedad en lugar de intereses partidistas. La DANA ha sido una tragedia que nos ha hecho reflexionar sobre la importancia de una buena gestión política en situaciones de emergencia. No permitamos que personas como Feijóo sigan ocupando cargos de responsabilidad, sin estar a la altura de las circunstancias.
