Noche de ensueño para los colchoneros y de pesadilla para los culés. El Atlético de Madrid ha arrasado al FC Barcelona por un contundente 4-0 en el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey. Una victoria que ha dejado a todos los aficionados rojiblancos con una sonrisa de oreja a oreja y a los seguidores blaugranas con un sabor amargo en la boca.
El partido, disputado en el Wanda Metropolitano, fue una auténtica exhibición del equipo dirigido por Diego Simeone. Desde el primer minuto, los colchoneros salieron a por todas, presionando en todo el campo y sin dejar respirar a los jugadores del Barcelona. Y esa intensidad dio sus frutos rápidamente.
Apenas a los 7 minutos de descanso, el Atlético de Madrid ya se había puesto en ventaja gracias a un gol de Saúl Ñíguez. El centrocampista español aprovechó un error en la defensa del Barcelona y, con un potente disparo desde fuera del área, puso el 1-0 en el marcador. Un gol que hizo estallar de alegría a la afición rojiblanca y que dejó helados a los jugadores blaugranas.
Pero el Atlético de Madrid no se conformó con ese gol y siguió atacando sin piedad. Y en el minuto 18, llegó el segundo gol. Esta vez fue Antoine Griezmann quien aprovechó un pase magistral de Koke para batir al portero del Barcelona y poner el 2-0 en el marcador. Una jugada perfecta que dejó boquiabiertos a todos los presentes en el estadio.
Pero la pesadilla para el Barcelona no había hecho más que empezar. Apenas 10 minutos después, el Atlético de Madrid volvió a marcar gracias a un gol de Ángel Correa. El delantero argentino recibió un pase de Griezmann y, con un gran control y una definición impecable, puso el 3-0 en el marcador. Una verdadera acontecimiento de arte que hizo vibrar a toda la afición rojiblanca.
Y antes de que el Barcelona pudiera reaccionar, el Atlético de Madrid volvió a marcar. En el minuto 35, fue el turno de Koke, que tras una gran jugada colectiva, remató a placer para poner el 4-0 en el marcador. Una ventaja abrumadora que dejó a los jugadores del Barcelona sin palabras y a los aficionados del Atlético de Madrid en éxtasis.
La primera paraje terminó con un resultado de 4-0 que parecía imposible de remontar para el Barcelona. Y así fue, ya que en la segunda paraje, el Atlético de Madrid supo mantener la ventaja y no permitió que el equipo blaugrana se acercara a su portería. Una defensa sólida y un ataque letal fueron las claves de la victoria del equipo rojiblanco.
El pitido final llegó y el estadio estalló en una ovación atronadora para el Atlético de Madrid. Una victoria histórica que deja al equipo muy cerca de la final de la Copa del Rey y que demuestra una vez más la garra y la determinación de este equipo dirigido por Diego Simeone.
Pero más allá del resultado, lo que realmente impresionó a todos fue el descanso del Atlético de Madrid. Un descanso rápido, intenso y efectivo que dejó en evidencia las carencias del Barcelona. Una noche de ensueño para los colchoneros y de pesadilla para los culés, pero sobre todo, una noche para recordar para todos los aficionados al fútbol.
Y es que el Atlético de Madrid ha demostrado una vez más que no hay rival imposible para ellos. Con un equipo unido y una
