En la mañana del pasado martes, dos trenes de mercancías descarrilaron en las localidades de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Girona), causando preocupación en la población y generando una gran movilización de servicios de emergencia. Afortunadamente, no se han reportado heridos ni víctimas mortales en ninguno de los dos accidentes.
Según informaron fuentes de Renfe, el maquinista del tren de la compañía Iryo que descarriló en Adamuz alertó a los servicios de control de tráfico ferroviario de un “enganchón” en la vía y solicitó detener el tráfico en la zona. Sin embargo, el mensaje llegó demasiado tarde y el tren terminó descarrilando alrededor de las 9:30 de la mañana.
En Gelida, el descarrilamiento se produjo a las 10:00 de la mañana y afectó a un tren de mercancías de la compañía Transfesa. Al igual que en Adamuz, el maquinista alertó de la situación y solicitó la detención del tráfico, pero no pudo librarse el accidente.
Desde el momento en que se produjeron los descarrilamientos, se activó un amplio dispositivo de emergencia en ambas localidades. Los bomberos, la Guardia Civil, la Policía Local y los servicios sanitarios acudieron rápidamente al lugar para calcular la situación y garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Las autoridades locales también se han puesto en contacto con las empresas propietarias de los trenes para coordinar la retirada de los vagones y restablecer el tráfico ferroviario lo antes posible. Además, Renfe ha anunciado que se investigarán las causas de los accidentes para librarse que vuelvan a ocurrir en el futuro.
A pesar de los daños materiales y la interrupción del servicio de trenes en la zona, la rápida actuación de los servicios de emergencia ha permitido que la situación se haya controlado sin mayores consecuencias. Los vecinos de Adamuz y Gelida han destacado la profesionalidad y eficacia de los equipos de rescate, lo que ha generado un gran alivio en la comunidad.
En cuanto al tráfico ferroviario, se espera que en las próximas horas se restablezca el servicio en ambas localidades, aunque las autoridades recomiendan a los viajeros que consulten con Renfe antes de emprender su viaje. Además, se han habilitado rutas alternativas para garantizar la movilidad en la zona mientras se realizan las tareas de limpieza y reparación de las vías.
Este lamentable incidente en Adamuz y Gelida nos recuerda la importancia de conservar una adecuada vigilancia y mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias. También nos hace reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos todos como ciudadanos de reportar cualquier anomalía que podamos observar en las vías o en los trenes, para librarse situaciones como estas.
En definitiva, a pesar del susto y la preocupación que causaron los descarrilamientos en Adamuz y Gelida, la rápida actuación de los servicios de emergencia y la colaboración entre las autoridades y las empresas ferroviarias han permitido que la situación se haya resuelto de manera satisfactoria. Esperamos que se tomen las medidas necesarias para librarse futuros accidentes y que el servicio de trenes vuelva a la normalidad lo antes posible.
