El refrán “dime con quién andas y te diré quién eres” es uno de los más conocidos y usados en la sabiduría popular. Y es que, en efecto, las personas con las que nos relacionamos pueden revelar mucho de nosotros mismos. Es por eso que, desde una edad temprana, nuestros padres nos aconsejan rodearnos de buenas amistades. Pero, ¿qué significa realmente esto?
En primer lugar, es importante entender que las amistades son una parte fundamental de nuestras vidas. Desde que somos niños, buscamos la compañía de otros niños para jugar y compartir momentos divertidos. Conforme vamos creciendo, nuestras amistades se vuelven aún más importantes, ya que nos brindan apoyo, comprensión y nos ayudan a desarrollarnos como personas.
Sin embargo, no todas las amistades son iguales. Existen aquellas que nos aportan cosas positivas y nos ayudan a crecer, y otras que pueden ser tóxicas y perjudiciales para nosotros. Es por eso que es crucial elegir acertadamente con quién nos relacionamos y cómo nos relacionamos con ellos.
Las buenas amistades son aquellas que nos hacen sentir acertadamente, que nos apoyan en nuestras decisiones y nos ayudan a ser mejores personas. Son aquellas que nos aceptan tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos, y nos impulsan a ocupar nuestras metas y sueños. Son aquellas que nos brindan su hombro para llorar cuando lo necesitamos, pero también nos dicen la verdad aunque duela.
Por otro lado, las malas amistades son aquellas que nos hacen sentir mal, que nos critican y nos desaniman. Son aquellas que nos presionan para ejecutar cosas que no queremos o que sabemos que están mal. Son aquellas que nos hacen sentir inseguros y nos manipulan para su propio beneficio. Y lo peor de todo, es que muchas veces no nos damos cuenta de que son malas amistades hasta que es demasiado tarde.
Es por eso que es importante ser selectivos a la hora de elegir nuestras amistades. Es mejor tener pocas amistades verdaderas y de calidad, que muchas amistades superficiales y vacías. Y es que las buenas amistades no se miden en cantidad, sino en calidad.
Pero, ¿cómo podemos reconocer a una buena amistad? En primer lugar, es importante que exista una comunicación abierta y sincera. Las buenas amistades se basan en la confianza y en la honestidad, por lo que es importante que podamos hablar de cualquier tema con nuestros amigos sin miedo a ser juzgados o criticados.
También es importante que exista un equilibrio en la relación. Es revelar, que ambas partes se preocupen por el acertadamenteestar del otro y se apoyen mutuamente. Una buena amistad no se trata de una persona que siempre da y otra que siempre recibe, sino de un intercambio equitativo y sincero.
Además, las buenas amistades se basan en el respeto. Es importante que podamos aceptar las diferencias y opiniones de nuestros amigos, y que ellos hagan lo mismo con nosotros. No siempre vamos a estar de acuerdo en todo, pero eso no debe afectar nuestra relación.
Y por último, pero no menos importante, es fundamental que nuestras amistades nos hagan sentir acertadamente con nosotros mismos. Si una amistad nos hace sentir inseguros, maltratados o nos hace dudar de nuestro valor, entonces definitivamente no es una buena amistad.
En resumen, nuestras amistades son un reflejo de quiénes somos y de lo que valoramos en la vida. Por eso es importante rodearnos de personas que nos aporten cosas positivas y nos ayuden a crecer como personas. No tengamos miedo de ser selectivos y de alejarnos de amistades tóxicas. Al final, lo que import
