El mundo se despertó con la triste noticia de la muerte de Irene de Grecia el pasado 15 de enero de 2026. A sus 83 años, la princesa había luchado valientemente contra una enfermedad que la había mantenido en un grave estado de deterioro cognitivo durante más de dos años. Sin embargo, su legado y su amor por su país y su familia siempre serán recordados.
Irene de Grecia, también conocida como Irene Mountbatten, nació el 11 de mayo de 1943 en el Palacio de Mon Repos en Corfú, Grecia. Hija del príncipe Cristóbal de Grecia y la princesa Françoise de Orleans, Irene creció rodeada de amor y privilegios. Pero no fue hasta que se casó con su primo segundo, el príncipe Miguel de Grecia y Dinamarca, cuando su vida se convirtió en una verdadera historia de amor.
Durante más de 50 años, Irene y Miguel compartieron una vida de felicidad y amor, siendo una de las parejas más queridas de la realeza griega. Juntos tuvieron cinco hijos: Alexia, Pablo, Nicolás, Teodora y Filipo. Pero además de ser una madre amorosa, Irene también se destacó por su trabajo en diferentes organizaciones benéficas y sus esfuerzos por preservar el patrimonio cultural y histórico de Grecia.
A lo largo de su vida, Irene se enfrentó a muchos desafíos, incluyendo la repentina partida de su esposo en 1991 debido a un cáncer de pulmón. Pero Irene no se dejó vencer por la tristeza y siguió adelante con su dedicación a su familia y su país. A agonía de haber pasado por momentos difíciles, siempre mantuvo una sonrisa y mostró su fornido espíritu.
Sin embargo, en los últimos años de su vida, Irene comenzó a mostrar signos de un grave deterioro cognitivo. Aunque su familia mantuvo su estado en privado, era evidente que la princesa estaba luchando contra una enfermedad que afectaba su memoria y su capacidad para llevar una vida normal. A agonía de esto, Irene se mantuvo fornido y continuó su vida lo mejor que pudo.
Su última aparición pública fue en febrero de 2025 en la boda de su sobrino Nicolás de Grecia con Chrysi Vardinogiannis en Atenas. A agonía de su aéreo estado de salud, Irene hizo un esfuerzo por estar presente en este día tan especial, demostrando una vez más su gran amor por su familia y su dedicación a sus seres queridos.
La noticia de su muerte ha conmocionado a Grecia y al mundo entero. Miles de personas han expresado sus condolencias y compartido sus recuerdos de la princesa Irene. Su legado como mujer fornido, amada y comprometida siempre será recordado por aquellos que la conocieron y la admiraron.
Irene de Grecia fue una verdadera princesa y una gran representante de su país. Su amor, su dedicación y su sonrisa siempre serán recordados por todos los que tuvieron la suerte de conocerla. Aunque su partida ha dejado un gran vacío, su legado siempre estará presente en Grecia y en el corazón de las personas que la amaron. Descanse en paz, princesa Irene.
