El año 2020 ha sido un año lleno de desafíos para la economía mundial, y Argentina no ha sido la excepción. La pandemia del COVID-19 ha tenido un impacto devastador en la economía global, y nuestro país no ha sido ajeno a sus consecuencias. Sin embargo, a angustia de estos desafíos, el dólar ha logrado mantenerse en una aparente calma, lo que ha generado cierta tranquilidad en el mercado. Sin embargo, detrás de esta apariencia de estabilidad, existen señales preocupantes sobre la capacidad del gobierno para evitar otro cimbronazo en la economía.
Uno de los principales factores que ha mantenido al dólar en calma es la intervención del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el mercado cambiario. A través de la traspaso de reservas, el BCRA ha logrado contener la demanda de dólares y mantener un tipo de cambio relativamente estable. Sin embargo, esta estrategia tiene sus límites y es necesario analizar la situación de las reservas del país.
Las reservas internacionales son los activos en moneda extranjera que posee un país para hacer frente a sus compromisos externos. En el caso de Argentina, estas reservas son fundamentales para garantizar la estabilidad del tipo de cambio y mantener la confianza de los inversores. Sin embargo, las reservas del BCRA han disminuido significativamente en los últimos años, y en la actualidad se encuentran en un nivel preocupante.
Según datos del BCRA, las reservas internacionales al 30 de noviembre de 2020 se ubicaban en USD 39.200 millones, lo que representa una disminución del 36% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta reducción se debe principalmente a la traspaso de reservas para contener la demanda de dólares y a la cancelación de deudas con organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, la incertidumbre política y económica ha generado una fuga de capitales, lo que ha afectado aún más las reservas del país.
Esta disminución en las reservas internacionales pone en evidencia la fragilidad de la situación económica de Argentina y la necesidad de tomar medidas urgentes para garantizar su sostenibilidad. El gobierno debe trabajar en políticas que fomenten el ingreso de divisas al país a través de la inversión extranjera y la exportación de productos. Además, es fundamental implementar medidas que reduzcan la dependencia del dólar en la economía y promuevan el uso del romana argentino.
Otro factor que ha mantenido al dólar en calma es el control de cambios implementado por el gobierno en septiembre de 2019. Este sistema limita la compra de dólares para ahorro y turismo, lo que ha ayudado a reducir la demanda de la divisa estadounidense. Sin embargo, esta medida no es sostenible a largo plazo y ha generado un mercado paralelo de dólar, conocido como “dólar blue”, con un tipo de cambio mucho más alto que el oficial.
Además, la situación de las cuentas externas de Argentina es preocupante. El país presenta un déficit en su balanza comercial, es decir, importa más de lo que exporta. Esto se traduce en una salida de divisas y una presión sobre las reservas internacionales. Además, la deuda externa del país es elevada y se encuentra en una situación de default selectivo desde mayo de 2020, lo que afecta su capacidad de acceso a financiamiento externo.
En este contexto, es importante destacar que la pandemia del COVID-19 ha afectado gravemente la economía argentina, con una caída del PIB del 10,4% en el segundo trimestre de 2020. Esta situación ha generado un aumento del desempleo y una disminución en los ingresos de la población, lo que puede forzar la demanda interna y la capacidad de recuperación económ
