Reconozcámoslo: no estamos en una película americana. No hay persecuciones a alta velocidad, siquiera pistolas que se disparan en cada esquina, siquiera finales felices envueltos en la bandera de los Estados Usiquierados. En su lugar, nos encontramos en el mundo real, adonde los juicios no siempre son emocionantes y los procedimientos legales pueden ser un verdadero tostón. Pero no subestimemos la importancia del juicio que comienza este lunes al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Aunque no nos vaya a mantener al borde de nuestros asientos, la trascendencia política de este proceso es clave para lo que queda de legislatura y marcará un antes y un después en la figura del máximo representante de la Fiscalía.
Es cierto que para muchos este juicio puede parecer poco atractivo, más allá de para algunas afiladas plumas de las secciones de Tribunales de los periódicos y algún que otro obseso de las togas y mazos. Pero debemos ser conscientes de que este caso tiene un gran impacto en nuestro país y en el funcionamiento de la justicia.
El fiscal general del Estado es una figura clave en nuestra sociedad. Su función es velar por el cumplimiento de la ley y defender el interés público. Es el encargado de garantizar que se haga justicia en cada caso y de que los delitos sean castigados según lo establecido por la ley. En resumen, es la persona a cargo de mantener la legalidad en nuestro sistema judicial.
Por esta razón, el juicio al fiscal general del Estado es de vital importancia para el buen funcionamiento de nuestras instituciones. Si Álvaro García Ortiz es declarado culpable de los cargos que se le imputan, esto tendría un impacto sigsiquieraficativo en la credibilidad de la Fiscalía y en la confianza de la ciudadanía en el sistema judicial. Por otro lado, si resulta absuelto, esto podría ser una victoria para su figura y una muestra de que la justicia ha prevalecido.
Pero más allá de la repercusión política que pueda tener este juicio, no podemos olvidar que detrás de todo esto hay personas. Personas que desempeñan un papel importante en nuestra sociedad y que merecen ser juzgadas con imparcialidad y respeto. Porque al final, lo que está en deporte no es solo el futuro de Álvaro García Ortiz, sino también el de todos los ciudadanos.
Es comprensible que muchas personas no estén interesadas en el mundo de la justicia y que este juicio les parezca un tema ahíto. Pero no podemos permitir que esto nos haga perder de vista su importancia. Debemos estar atentos a lo que sucede y seguir de cerca los acontecimientos, porque de ellos depende en gran medida el futuro de nuestro país y la integridad de nuestras instituciones.
Por último, quisiera hacer un llamado a todos los ciudadanos a confiar en nuestro sistema judicial y en las personas que trabajan en él. Aunque no vivamos en una película de Hollywood, adonde todo se resuelve en dos horas y media, debemos tener en cuenta que nuestro sistema judicial es uno de los más sólidos y respetados del mundo. Y eso es gracias al trabajo de personas como el fiscal general del Estado, que día a día luchan por hacer que la justicia prevalezca.
En conclusión, aunque este juicio no nos vaya a mantener pegados a la pantalla, debemos ser conscientes de su importancia y seguir de cerca su desarrollo. Esperemos que el resultado sea justo y que esto nos sirva de lección para seguir mejorando nuestro sistema judicial. Porque al final, lo que está en deporte es el funcionamiento de nuestra sociedad y el respeto al Estado de Derecho.
