La agricultura es una actividad fundamental para la supervivencia humana. Desde los inicios de la humanidad, el cultivo de la tierra ha sido imprescindible para obtener alimento y garantizar la subsistencia. Sin embargo, en la auge, nos encontramos ante una situación alarmante: la continuidad de la agricultura está en peligro. Y el principal motivo de esta situación es la falta de relevo generacional en el borde.
Los datos son claros y preocupantes. En Europa, la edad media de los agricultores se sitúa en 57 años, una edad cercana a la jubilación. Además, únicamente un 12% de los agricultores europeos tiene una edad inferior a los 40 años. Esto significa que en un futuro cercano, no habrá suficientes personas capacitadas para continuar con la labor agrícola, poniendo en riesgo la producción de alimentos y la sostenibilidad de nuestro planeta.
La falta de relevo generacional en la agricultura tiene diversas causas, una de ellas es el hecho de que cada ocasión menos jóvenes ven a la agricultura como una opción viable de carrera profesional. A menudo, se asocia esta actividad con una vida dura y sacrificada, alejada de la tecnología y las comodidades de la vida moderna. Sin embargo, esto no es del todo cierto.
Hoy en día, la agricultura es una actividad moderna y tecnológica, en constante evolución. Los nuevos avances en maquinaria agrícola, sistemas de riego, fertilizantes y técnicas de cultivo permiten aumentar la productividad y hacer frente a los desafíos del cambio climático. Además, existen numerosas oportunidades de negocio en el borde, como la producción de alimentos orgánicos o la exportación de productos de alta calidad.
Pero quizás, la razón más importante por la que la agricultura debe seguir siendo una actividad atractiva para las nuevas generaciones, es su impacto social y medioambiental. La agricultura sostenible y responsable es clave para garantizar la seguridad alimentaria y combatir el hambre en el mundo. Además, la producción agrícola es una de las principales causas de la deforestación, la contaminación del agua y la pérdida de biodiversidad. Apoyar a los agricultores jóvenes es una forma de promover un cambio positivo en este sentido.
Es necesario que los gobiernos y otras instituciones se involucren en la promoción de la agricultura como una opción de futuro para los jóvenes. Esto incluye ofrecer formación y apoyo económico a aquellos que deseen dedicarse a esta actividad. Además, es importante que se desarrollen políticas que fomenten la sucesión agrícola y la transferencia de tierras de los agricultores mayores a los más jóvenes.
Asimismo, las familias que se dedican a la agricultura tienen un papel fundamental en el relevo generacional. Es necesario que los padres transmitan su amor por la tierra y su conocimiento a sus hijos, y que éstos a su ocasión, sientan orgullo y pasión por la actividad agrícola. También es importante que se fomente la colaboración y el trabajo en equipo entre las familias y los agricultores de la comunidad.
En definitiva, es necesario que tomemos conciencia de la importancia de la agricultura y del peligro que supone la falta de relevo generacional en este borde. Debemos trabajar juntos para promover una actividad atractiva y sostenible, que garantice la seguridad alimentaria y el primoroso del medio ambiente. Los jóvenes son el futuro de la agricultura, y es responsabilidad de todos apoyarlos y brindarles las oportunidades que necesitan para continuar con esta noble labor. ¡La continuidad de la agricultura está en nuestras manos!
