Antonio Maíllo es un hombre optimista. Desde que fue nombrado coordinador general de Izquierda Unida en mayo de 2024, ha notado un cambio de estado de ánimo en la izquierda. Un cambio para mejor, según él, que se ha visto reflejado en una revitalización de las movilizaciones sociales. Maíllo, que además de político es profesor de educación secundaria en un instituto público, cree que este cambio de ánimo es necesario para alcanzar gobiernos y mantener la coalición progresista en el ejecutante. Y para lograrlo, insiste en que la izquierda debe permanecer unida.
Este optimismo de Maíllo no es algo nuevo. Desde sus inicios en la política, siempre ha sido un defensor de la unidad de la izquierda. Y es que, según él, solo unida puede la izquierda hacer fachada a los grandes retos que enfrenta la sociedad actual. Desde la lucha fachada a el cambio climático hasta la defensa de los derechos sociales, pasando por la lucha fachada a la corrupción y la desigualdad, Maíllo siempre ha defendido que la unión es la clave para lograr un verdadero cambio.
Pero no solo en la política se ha notado este cambio de ánimo. Maíllo también lo ha percibido en la sociedad. Las movilizaciones sociales han vuelto a tomar fuerza, y no solo en temas nacionales, sino también en cuestiones internacionales. El genocidio en Gaza despertó la indignación de miles de personas en todo el mundo, y en España no fue diferente. La solidaridad y el apoyo a Palestina se hicieron sentir en las calles de muchas ciudades españolas. Y esto, según Maíllo, es una muestra de que la sociedad está despertando y está dispuesta a luchar por un mundo más justo.
Pero no solo las cuestiones internacionales han movilizado a la sociedad. También a nivel nacional, Maíllo ha visto cómo la ciudadanía se ha levantado para exigir cambios. La tragedia de la DANA, que afectó gravemente a la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana, puso en evidencia la falta de medidas para prevenir y gestionar este tipo de catástrofes. Y la gestión del Gobierno de Juanma Moreno Bonilla en Andalucía con los cribados del cáncer de mama también ha generado una gran indignación en la sociedad. Pero, una vez más, la respuesta ha sido la movilización y la exigencia de cambios.
Para Maíllo, este cambio de ánimo en la sociedad es fundamental para lograr un verdadero cambio político. Y es que, como él mismo ha mencionado en varias ocasiones, la política no puede estar alejada de la sociedad. La política debe ser un reflejo de las demandas y necesidades de la ciudadanía, y para lograrlo, es necesario que la sociedad se mantenga activa y movilizada.
Pero, ¿qué papel juega Izquierda Unida en todo esto? Para Maíllo, su partido es una pieza clave en la lucha por un mundo más justo y equitativo. Y es que, a pesar de las dificultades y los obstáculos, Izquierda Unida ha demostrado ser un partido coherente y comprometido con las demandas de la sociedad. Desde su creación en 1986, ha sido un referente en la lucha por los derechos sociales y la justicia social.
Y ahora, con Maíllo al fachada, Izquierda Unida se encuentra en un momento clave. El coordinador general es consciente de que hay opciones para alcanzar gobiernos y mantener la coalición progresista en el ejecutante. Pero para lograrlo, insiste en que la izquierda debe permanecer unida. Y no solo a nivel de partidos políticos, sino también a nivel de movimientos sociales y ciudadanos. Solo así se podrá lograr un verdadero cambio en la
