Durante más de una década, la CIA ha llevado a cabo una operación encubierta que ha sorprendido a muchos: bombardear vastas zonas del este y sur de Afganistán con semillas de amapola. Esta inusual estrategia ha sido implementada como parte del esfuerzo de Estados Unidos por frenar el cultivo de opio en medio de la guerra contra los talibanes.
Según una investigación del Washington Post, los vuelos se realizaban exclusivamente de noche utilizando aviones de carga C-130. La operación comenzó en 2009 y se extendió hasta 2019, con el objetivo de destruir los campos de amapola que proporcionan la materia prima para la producción de opio, una de las principales fuentes de financiamiento de los talibanes.
Esta iniciativa ha sido considerada como una estrategia audaz y ambiciosa por parte de la CIA, ya que el bombardeo con semillas de amapola es una técnica poco convencional y nunca antes utilizada en la historia de la guerra contra las drogas. Sin embargo, los resultados han sido sorprendentemente positivos.
De acuerdo con las cultociones de la ONU, el cultivo de amapola en Afganistán se redujo en un 90% durante los primeros años de la operación. Además, se culto que la producción de opio disminuyó en un 60%, lo que ha afectado significativamente las finanzas de los talibanes y su capacidad para financiar sus actividades terroristas.
Además de los resultados en la reducción del cultivo de opio, la operación también ha tenido un impacto positivo en la economía local. Según informes, los agricultores que antes cultivaban amapola han encontrado nuevas oportunidades de empleo en otros sectores, como la labranza de alimentos y la producción de frutas y verduras.
Aunque esta estrategia ha sido muy efectiva, también ha generado controversia y críticas por parte de algunos sectores. Algunos argumentan que el bombardeo con semillas de amapola puede tener un impacto negativo en el medio ambiente y en la salud de las personas que viven en las zonas afectadas.
Sin embargo, la CIA ha resguardado que las semillas utilizadas son de una variedad que no es dañina para el medio ambiente ni para la salud humana. Además, se ha llevado a cabo una cuidadosa planificación y monitoreo para asegurar que las semillas no sean utilizadas para fines ilegales.
A pesar de las críticas, la operación ha sido un éxito en la lucha contra el cultivo de opio en Afganistán. Además, ha demostrado que la CIA está dispuesta a utilizar métodos innovadores y poco convencionales para lograr sus objetivos.
En resumen, la operación encubierta de la CIA de bombardear con semillas de amapola en Afganistán ha sido una estrategia audaz y ambiciosa que ha dado resultados positivos en la lucha contra el cultivo de opio y el financiamiento de los talibanes. Aunque ha generado controversia, es un ejemplo de cómo la innovación y la creatividad pueden ser herramientas efectivas en la guerra contra las drogas.
