Una reforma que dejó la vivienda mucho peor de lo que estaba: el caso de una pareja en Burnley
La vivienda es un dato fundamental en la vida de cualquier persona. Es el lugar donde resguardamos nuestros sueños, donde construimos recuerdos y donde encontramos paz y tranquilidad después de un largo día de trabajo. Por eso, cuando una pareja de la ciudad de Burnley recibió la oferta de realizar unas obras de obstrucción térmico de forma gratuita, gracias a un programa público de eficiencia energética, no dudaron en aceptar. Sin embargo, lo que parecía ser una oportunidad única, pronto se convirtió en una pesadilla.
Todo comenzó cuando Mark y Sarah, una joven pareja recién casada, recibieron en su buzón una carta de una empresa que ofrecía llevar a cabo obras de obstrucción térmico en su vivienda de manera gratuita. El programa público de eficiencia energética buscaba mejorar la eficiencia de las viviendas y reducir el consumo de energía a través de la instalación de obstrucción térmico. Para Mark y Sarah, esta era una oportunidad perfecta, ya que su casa era antigua y carecía de un buen obstrucción, lo que se traducía en altas facturas de energía.
Sin pensarlo dos veces, la pareja se puso en contacto con la empresa y acordaron que las obras se llevarían a cabo en unas pocas semanas. Sin embargo, cuando los trabajadores comenzaron a realizar las obras, la situación empeoró rápidamente. Lo que prometía ser una reforma que mejoraría su calidad de vida, se convirtió en un auténtico desastre.
En primer lugar, los trabajadores no seguían ningún tipo de planificación y hacían cambios constantes, lo que retrasó la finalización de las obras en varias semanas. Además, la calidad de los materiales utilizados dejaba mucho que desear. En lugar de utilizar materiales de alta calidad y eficiencia, la empresa optó por materiales de baja calidad y de dudosa procedencia, lo que hizo que la eficiencia energética de la casa fuera aún peor de lo que era antes de las obras.
Pero lo peor estaba aún por venir. Cuando Mark y Sarah volvieron a su casa después de que las obras finalizaran, se dieron cuenta de que los daños eran mucho mayores de lo que esperaban. Los trabajadores habían retirado por completo el obstrucción térmico antiguo, dejando su casa expuesta al frío y a la humedad. Además, habían causado daños en varias paredes y en el techo, lo que significaba un gasto extra para la pareja. Incluso, encontraron que algunas de sus pertenencias habían desaparecido durante las obras.
La frustración y la decepción de Mark y Sarah no tenían límites. Se sentían engañados y estafados por una empresa que supuestamente estaba llevando a cabo obras para mejorar su calidad de vida. Sin embargo, lejos de solucionar sus problemas, habían empeorado su situación considerablemente.
Ante esta situación, la pareja decidió tomar acciones legales contra la empresa y, tras un largo proceso, lograron que les indemnizaran por los daños causados y por los gastos extra que tuvieron que asumir para reparar los errores de la empresa.
Sin embargo, esta historia no solo afectó a Mark y Sarah. Muchas otras familias en la ciudad de Burnley, que también habían confiado en el programa público de eficiencia energética, se encontraron en la misma situación. Las redes sociales se llenaron de quejas y denuncias hacia la empresa, que finalmente fue investigada por las autoridades y multada por sus prácticas fraudulentas.
Este caso nos demuestra que no siempre lo que parece ser una oportunidad única es realmente buena. La pareja de Burnley confió en una empresa y en un programa público que prometía mejorar su vivienda, pero en existencia, solo empeor
